Silvina Ocampo

¿Cómo descubrió su vocación literaria?
De mil maneras: escribiendo cartas donde exageraba, hasta no reconocerlos, mis sentimientos, porque los adaptaba a las frases en lugar de adaptar las frases a mis sentimientos. Escribiendo lo que no podía dibujar, dibujando lo que hubiera escrito. Últimamente por la íntima necesidad de proclamar mi amor a un árbol, a mi tierra, a mi madre, a una sirvienta, a la pobreza, o mi odio a la ciudad, a mis defectos, a la maldad, a la indiferencia, a la insensibilidad.

¿Cuál es su ocupación preferida?
Contemplar cualquier cosa.

¿Quién hubiera querido ser?
Yo misma, corregida varias veces por mí misma.

¿El rasgo principal de su carácter?
La falta de carácter.

¿Sus nombres favoritos?
Palinuro, Jacinto, Trasimeno, Mármol, Mandrágora.





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